¡No hay personas épicas en las oficinas!

Eso fue lo que pensé al terminar de ver la película “Joy”, que narra la lucha de los tres científicos británicos que desarrollaron la FIV (Fecundación in Vitro).
¿Cómo es que hay gente dispuesta a dedicarle noches en vela a alcanzar un gran logro dejando alma, garra, seso y corazón? ¿Habrá que ser un Elon Musk o un Steve Jobs para ser épico en la oficina?
No resistí reflexionar y me pregunté: ¿Qué me impide ser épico? 

- Cuando creo que no tengo el control de lo que hago, lo que me lleva a perder interés.
- Al considerar que no soy parte de la idea y eso atenta contra mis esfuerzos.
- Cuando no soy consciente del impacto que mi tarea tiene en otros.
En esa reflexión también me di cuenta de que sí hay personas épicas en las oficinas y así es como podemos reconocerlas:

- Apoyan a sus colaboradores para identificar desafíos y luego brindarles tiempo y recursos para que los alcancen. La automotivación lanza a sus colaboradores a un loop incesante de desafío-logro-automotivación que los transforma.
- Van siempre por más y convencidos de que afectan positivamente a quienes los rodean. Son protagonistas tomando el control y luego son épicos.
- ¡No se adueñan del plan! Integran a los colaboradores con sus ideas, saben que así incorporan a sus voluntades.
- Dejan marcas en quienes los rodean. Se plantean un fin noble implícito en cada tarea sumado a una máxima dedicación…los hace épicos.

¡Sé épico! Trasciende a través de las marcas que irás dejando a partir de hoy en tu trabajo y en tu casa.